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En el pasado 2020, año de pandemia, cuando mi nieto de 5 años inició sus clases en línea, me acomedí a acompañarlo. Ha sido un aprendizaje para ambos, al inicio todo era nuevo, no sabíamos cómo acceder, de qué se trataba la plataforma, cómo enviar las fotos de las tareas realizadas, ni como abrir las de lectura. Poco a poco fuimos aprendiendo con base en ensayo y error.

Al principio mi nieto no quería participar porque entró a una escuela nueva y no conocía a ningún niño, pero poco a poco ha ido venciendo la vergüenza y participando. La longitud de 45 minutos de clase es muy larga para un niño de 5 años y empezaron los problemas de que no quería atender a la clase, de que no quería hacer las actividades, de que quería tener a sus peluches favoritos con él, o quería comer cuando no está permitido durante la clase.

Después de varios intentos por conciliar, en muchos de los cuales perdí la compostura y me puse a llorar, preguntándome. ¿Cómo hago? ¿Qué le digo? ¿Cómo logro que esté atento y haga sus tareas? Seguí intentando hablar con él para convencerlo que era importante participar y hacer las tareas.

Conoce todos los aspectos relevantes al fenómeno desde el punto de vista del agresor, la víctima, los testigos y los cómplices para lograr detectar tempranamente las situaciones que apremian en los salones de clases físico o virtuales en beneficio de la sana convivencia del alumnado.

¿Qué temas tocaremos en el webinar?

  • Historia de la educación de la prehistoria a la pandemia
  • Las nuevas herramientas pedagógicas digitales
  • El alumno autodidacta y las plataformas
  • Los ciclos de la vida y las habilidades adquiridas
  • El modelo de 8 valores hacia la vida efectiva
  • Vanguardia educativa actual en base a habilidades emocionales
  • Excelencia educativa con innovación

Dicen que “años nones son de dones” y en el umbral de un nuevo año que se avecina con rapidez, considero de vital importancia tener la capacidad de enumerar nuestros aprendizajes a raíz de los retos que el 2020 nos puso de frente.

Precisamente la resiliencia de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos; y la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

En dicho orden de ideas, una vez que la vida nos ha sacudido frente al aislamiento derivado del peligro de enfermar, donde nos hemos replanteado todas y cada una de las cosas de nuestra vida, es importante recapitular el efecto que este capullo obligado nos ha dado a cada uno de nosotros y me parece divertido analizarlo, de acuerdo a la generación a la que pertenecemos.

Imagen: @liek52 via Twenty20

Cuando dos o más personas comparten la vida cotidiana, es natural que surjan conflictos. La convivencia entre hermanos no es la excepción.

En la estrecha convivencia de los hermanos es muy frecuente la aparición de pleitos y desacuerdos.

La rivalidad y los celos entre hermanos también es un hecho normal al que hay que hacer frente con inteligencia, sensibilidad, cariño y buen humor.

El origen fundamental de la rivalidad entre los hermanos es la competencia por el afecto y la preferencia de los padres. Es común que todos los hermanos se sientan celosos y surjan los problemas.

En general los pleitos entre hermanos se originan por cuestiones aparentemente sin importancia. Un pleito entre ellos puede comenzar por no querer compartir los juguetes; por conseguir la mejor silla; por ser el último en bañarse; por escoger el programa de televisión; por la forma en que tratamos a cada uno; por los diferentes permisos que damos al hijo mayor y al más pequeño, o por las cosas que les compramos o no les compramos. Por el pastel, apagar las velas, la piñata, los amigos, o ser el centro de atención en el cumpleaños por ejemplo.

Dar por hecho que nuestros hijos son capaces de tomar decisiones y tener sus propias ideas, y que nuestra presencia se hace menos necesaria cada día, no es nada fácil. Darnos cuenta de que ahora que tenemos que enfrentar nuevos retos, puede desconcentrarnos y atemorizarnos nos hace más vulnerables.

Para nosotros, ver a nuestros hijos convertirse en personas independientes, puede ser muy inquietante. Tal vez ya no nos necesiten como antes; que se hayan vuelto huraños y se resistan a las expresiones de afecto, que hasta hace poco buscaban; que se aíslen mucho tiempo y dejen de platicarnos lo que hacen en el día a día de sus decisiones y lo que hacen.

Los padres necesitamos desarrollar la generosidad para hacernos a un lado y dejar que nuestros hijos lleguen a expresarse con una identidad propia y se hagan cargo poco a poco de su vida.

Tratar con los jóvenes es un gran reto, y sería mucho más fácil si los padres no estuviéramos experimentando también cambios profundos.

¡¿Sexting?! ¿Alguna vez te has preguntado a qué se refiere este término? En este artículo encontrarás información y referencias sobre los riesgos que este puede provocar.

El sexting es el envío de mensajes, videos, fotos eróticas y desnudos que normalmente se hace a través de redes sociales. Es una situación de riesgo, sobretodo cuando están involucrados menores de edad. Surge un nuevo término para este intercambio de imágenes; el pack, que ahora así lo llaman, se ha extendido específicamente entre los adolescentes como parte de una relación íntima, juego sexual, bromas e incluso una manera de seducir. Creen que por enviarlo a través del teléfono u otro dispositivo inteligente, es más seguro e íntimo.

El problema comienza cuando el primer receptor de estas imágenes reenvía este contenido sin autorización ni consentimiento de la persona que las envió en primer lugar. La problemática crece cuando se pierde el control, las imágenes han terminado en manos de terceros y a partir de ese momento se convierte en un asunto público. Los jóvenes no están conscientes de los riesgos que el mal uso de estas imágenes puede llegar a tener; en donde destaca el ciberbullying –o en español, ciberacoso— hacia la persona que las envío en primer lugar. Todo esto también provoca extorsiones y chantajes para no difundir las fotos y acaban siendo victimas también de sextorsión.