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¡¿Sexting?! ¿Alguna vez te has preguntado a qué se refiere este término? En este artículo encontrarás información y referencias sobre los riesgos que este puede provocar.

El sexting es el envío de mensajes, videos, fotos eróticas y desnudos que normalmente se hace a través de redes sociales. Es una situación de riesgo, sobretodo cuando están involucrados menores de edad. Surge un nuevo término para este intercambio de imágenes; el pack, que ahora así lo llaman, se ha extendido específicamente entre los adolescentes como parte de una relación íntima, juego sexual, bromas e incluso una manera de seducir. Creen que por enviarlo a través del teléfono u otro dispositivo inteligente, es más seguro e íntimo.

El problema comienza cuando el primer receptor de estas imágenes reenvía este contenido sin autorización ni consentimiento de la persona que las envió en primer lugar. La problemática crece cuando se pierde el control, las imágenes han terminado en manos de terceros y a partir de ese momento se convierte en un asunto público. Los jóvenes no están conscientes de los riesgos que el mal uso de estas imágenes puede llegar a tener; en donde destaca el ciberbullying –o en español, ciberacoso— hacia la persona que las envío en primer lugar. Todo esto también provoca extorsiones y chantajes para no difundir las fotos y acaban siendo victimas también de sextorsión.

En promedio, los jóvenes y adolescentes utilizan cinco horas diarias de su tiempo en el dispositivo y ha incrementado debido a la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19). Esto provoca gran riesgo ya que se pierde el control del tiempo en pantalla y que aparte favorece situaciones como esta. El mal uso y sobre todo el manejo precoz de los dispositivos debe representar una preocupación a los padres.

El encierro actual de los niños, jóvenes y adolescentes y el aumento en el tiempo en “línea” ha provocado que este intercambio de mensajes aumente en los últimos meses. Uno de cada tres niños o niñas de entre doce y catorce años reconoce que practican sexting, por eso es recomendable no permitir a menores de catorce años el uso de dispositivos inteligentes a menos que sea necesario.

La escasa presencia en la vigilancia familiar de los hijos y el poco control del uso de las tecnologías (celular, tablet, computadora) están haciendo que se incremente el sexting y como consecuencia el ciberbullying en los niños, adolescentes y jóvenes.

Es importante que enseñemos a nuestros hijos a proteger su intimidad y explicarles que ésta no debe ir más allá del teléfono o computadora. El sexting puede provocar que sufra acoso escolar y bullying, lo que puede provocar ansiedad, preocupación, temor y en el peor de los casos, pensar en el suicidio. Debemos revisar lo que hacen nuestros hijos en sus dispositivos y evitar que caigan en esta práctica que los está llevando a ser acosados y humillados.

El sentimiento de culpa y los problemas para relacionarse, así como la ansiedad y depresión en niños y adolescentes son secuelas que deja esta práctica de sexting y ciberacoso sexual en donde seguramente se necesitará ayuda psicológica para superarlo. Es importante vigilar a nuestros hijos, no estamos violando su privacidad. !Estamos educando! Es un problema muy grave.

Actualmente la violencia digital se castiga en nuestro país gracias a la Ley Olimpia – aprobada en 19 estados de la república—, en la que se sancionan los delitos que violen la intimidad sexual a través de medios digitales y sobre todo en donde se atente contra la integridad y dignidad de la persona afectada. La sanción abarca de 1 a 8 años de prisión.

¡Ayúdalos a pensar antes de enviar!

El caso de Luis, un testimonio real de ciberbullying y sexting

Hola, soy Luis, desde los seis años me ha gustado cantar; estaba obsesionado con High School Musical, me la pasaba cantando y bailando enfrente de un espejo. A los ocho años ya empezaba a cantar frente a toda mi familia; a los diez hice un canal en YouTube con un primo y hacíamos covers muy malos. Cuando cumplí trece años conocí la red social “Vine”, comencé a ser un poco más activo e hice varios amigos. Tuve una banda llamada “Dark Blue Band” pero no éramos tan buenos.

Tomé clases de batería, cada vez me gustaba más “Vine”, conocí el canal de Shawn Mendes y ahí me di cuenta de que podía hacer más que solo cantar en mi baño. Seguí creciendo y empecé a hacer reír a las personas, hice muchos amigos y seguí cantando.

Cuando era un adolescente todo cambió, sufrí de ciberbullying y bullying físico. No quería ir a la escuela, no quería hacer nada en mi vida, me sentía inseguro, no cantaba, me sentía deprimido… simplemente mi chispa se había ido.

Una noche, recibí un mensaje por Snapchat de mi mejor amiga en el que me pedía imágenes en ropa interior y completamente desnudo. Decidí enviárselas pero nunca pensé en las consecuencias que esto podía traer.

Pasó tiempo, recibía una y otra vez las mismas fotografías que le había enviado a mi amiga; pensé que era una broma y lo confronté con ella. Lo que no me esperaba, era que ella no tenía idea de lo que yo le decía, resultó ser que ¡La cuenta era falsa!

Mis compañeros de la escuela en ese entonces también recibieron las fotografías. Toda una clase se burló de mi. Tristemente el primero en comenzar las burlas, fue mi mejor amigo, las palabras hirientes no tenían fin y mi reacción fue golpearlo para que dejara de burlarse. Me di cuenta de que toda la clase había recibido mis imágenes, todos mis compañeros las habían visto. Aparte de eso, el hecho de que en mi casa se enteraran de la situación, me quitaba el sueño en las noches.

Comenzaron a llegarme amenazas con mis fotografías, estaban en manos de acosadores que decían que iban a atentar contra mi familia. El miedo al salir de casa y la humillación que sentía, eran tan grandes que ya no quería ir a ninguna fiesta ni reunión.

Dejé mis clases de canto y fútbol por miedo a las burlas. Me molestaban por ya no jugar futbol, me quitaban y rayaban los cuadernos, también escondían mi lunch. Fueron momentos muy difíciles para mi. Estaba destrozado por dentro y lo único que sentía, era culpa por lo que había hecho.

Hicimos una denuncia para parar la situación porque ya era angustiante. Con ayuda de mi familia y terapia he salido adelante y ahora tengo un canal de YouTube para hablar del sexting, así enfrento mi problema y ayudo a otros jóvenes para que no caigan.

Un día me detuve a pensar, decidí dejar de sentir miedo y comenzar a actuar. Subí mi primer video de YouTube a los dieciséis años, mis sueños poco a poco crecían y tomaban forma, cada día me daba cuenta de quien era y a donde quería llegar. Retomé el canto y decidí escribir, especialmente sobre todo lo que me pasaba; así podía convertir todo aquello que me dolía y me llegó a herir en algún momento, en algo que me diera más ganas de salir adelante.

Ahora me la paso cantando, puedo decir que soy YO y estoy con las personas que amo, hoy veo el mundo de una manera que muchos llamarían loca, no me doy por vencido y jamás lo haré.

Lo más importante es que me encontré a mi mismo. Mi destino lo decido yo y no dejaré que unas fotos lo arruinen. Porque no importa cuantas veces me caiga, siempre me levantaré y lo haré con más fuerza. Voy a perseguir mis sueños hasta lograrlos; puede haber obstáculos, fracasos y también que muchas cosas lleguen a su final pero eso es lo de menos… porque gracias a eso entendí que los inicios siempre se esconden en los finales.

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