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Yo creo que este es “el dilema” de nuestros días. Es justamente lo que nos llena de culpa y de dolor: no poder estar con nuestros hijos todo el tiempo por el trabajo. No importa si trabajas por necesidad económica o por gusto. No importa si son pocas o muchas horas, la culpa igual aparece, aunque varía el grado.

Una mamá de tres, que trabaja muchas horas al día, viaja, y está tan ocupada que a veces ni contestar el teléfono a veces puede y que mil veces se ha sentido mal y hasta llorado nos comparte esta historia:

Existe una gran creencia de que a los bebés les gusta la televisión o las pantallas, incluso hay vídeos que circulan en redes de bebés de 6 meses haciendo un enorme berrinche por un celular. Sin embargo, esto no es del todo correcto, no es que “LES GUSTE” la televisión, lo que sucede es que la luz pulsada a alta velocidad y la música retienen su atención y los entretiene.

Aquí la pregunta es: ¿Mi bebé debe ver programas de televisión o películas?

Los ojos y la retina de los bebés, hasta el año se están formando, están en pleno desarrollo, por lo que la luz pulsada a alta velocidad que sale de las pantallas incandescentes del celular, tabletas, televisiones, pantallas de cine, no son recomendables porque dañan el ojo en formación y alteran el sistema nervioso central.

Esta es la etapa del descubrir la vida, de las gracias, de comenzar la independencia con mamá y con papá. Como cada edad, está es preciosa, porque es cuando los bebés comienzan a hacer sus “gracias” y son divertidísimos, pero también súper cansados.

Así que la paciencia necesita ser recargada, necesitas nuevas pilas, por lo que te súper recomiendo un “spa” en pareja, no tienes que gastar una fortuna, puedes comprar una botella de aceite de masaje, velas de olor, sales de baño, vino y una tanga sexy. Con todos estos ingredientes manda a tus hijos a dormir con sus abuelos, prepara una linda cena para dos, enciende las velas, abre una botella de vino y coloca debajo de la mesa una palangana con agua caliente y sales de baño, quítale los zapatos a tu esposo y quítate los tuyos para remojarlos juntos durante la cena, así también se pueden acariciar con los pies mientras cenan.